|
Existe solo una forma en que una persona te puede decepcionar; ésta es: cuando confías plenamente en ella y piensas que todo será siempre igual.
Imagina que tienes un millón de pesos, ni uno más ni uno menos y existe un banco que ofrece las utilidades más altas en el mercado.
¿Que haces?
¿Inviertes todo a un plazo fijo o inviertes solo una parte?
Supongamos que tu decisión es invertir todo tu capital porque confías plenamente en el banco, pero después de un tiempo de altas ganancias el banco por alguna razón ajena a sus intereses quiebra llevándose detrás a todos sus clientes sin importar raza, género o nivel social. Con lo cual tú quedas en bancarrota sin dinero para subsistir pues recuerda que invertiste todo lo que tenías.
Finalmente, ¿Quien tendrá la culpa de que no tengas dinero ni siquiera para comer?
Ciertamente el banco tiene algo de culpa pero déjame decirte que parte de la culpa es tuya porque no imaginaste que algo semejante pudo haber pasado mientras confiabas con los ojos vendados.
La analogía quizás parezca fuera de lugar pero es muy cierta y solo intenta explicar una parte de lo que sucede con la mente del ser humano y su forma de percibir los errores ajenos y los propios que son los que más daño le causan.
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario